Jornada ESI



POESÍA

Escucha al árbol


Pégate al gran árbol

Pégate al pecho del hijo del bosque

Escucha al monstruo con ramas y hojas que tiemblan

Y fíjate si está bramando, bramando

Escucho el agua del manantial correr por el tronco del árbol

Escucho la luz solar penetrando las hojas

Escucho al gorjeo del pájaro

Que cae desde las ramas

Escucho fluir al viento

Las nubes precipitándose

Y el eco de los chapoteos

Hay miríadas de sonidos que resuenan

Sin embargo los labios del gran árbol no se mueven

Como el maestro que puede hablar con el estómago

Se alza y reúne

Todos los sonidos del mundo

Gao Hongbo (China)


Puedes

¿Puedes venderme el aire que pasa entre tus dedos

y te golpea la cara y te despeina?

¿Tal vez podrías venderme cinco pesos de viento,

o más, quizás venderme una tormenta?

¿Acaso el aire fino

me venderías, el aire

(no todo) que recorre

en tu jardín corolas y corolas,

en tu jardín para los pájaros,

diez pesos de aire fino?

 

                      El aire gira y pasa

                      en una mariposa.

                      Nadie lo tiene, nadie.

 

¿Puedes venderme cielo,

el cielo azul a veces,

o gris también a veces,

una parcela de tu cielo,

el que compraste, piensas tú, con los árboles

de tu huerto, como quien compra el techo con la casa?

¿Puedes venderme un dólar

de cielo, dos kilómetros

de cielo, un trozo, el que tú puedas,

de tu cielo?

 

                        El cielo está en las nubes.

                        Altas las nubes pasan.

                        Nadie las tiene, nadie.

 

¿Puedes venderme lluvia, el agua

que te ha dado tus lágrimas y te moja la lengua?

¿Puedes venderme un dólar de agua

de manantial, una nube preñada,

crespa y suave como una cordera,

o bien agua llovida en la montaña,

o el agua de los charcos

abandonados a los perros,

o una legua de mar, tal vez un lago,

cien dólares de lago?

 

                           El agua cae, rueda.

                           El agua rueda, pasa.

                           Nadie la tiene, nadie.

 

¿Puedes venderme tierra, la profunda

noche de las raíces; dientes

de dinosaurios y la cal

dispersa de lejanos esqueletos?

¿Puedes venderme selvas ya sepultadas, aves muertas,

peces de piedra, azufre

de los volcanes, mil millones de años

en espiral subiendo? ¿Puedes

venderme tierra, puedes

venderme tierra, puedes?

 

                             La tierra tuya es mía.

                            Todos los pies la pisan.

                             Nadie la tiene, nadie.


Nicolás Guillén (Cuba)

=

En la soledad silvestre,

en el manantial de los grandes ríos,

ante la insondable profundidad de los lagos de aguas oscuras,

el alma tiene el sentimiento de la presencia de lo sagrado.

Lucio Séneca, siglo I.




 RAP

TIERRA ZANTA (part. Victor Heredia)

Trueno



Latinoamérica
RESIDENTE






Comentarios

Entradas populares de este blog

TP sobre sistemas asociados a la nutrición

TP diversidad de sistemas digestivos

Evolución animal