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Cambian los protocolos de emergencia ante la suba de contagios por el dengue en Mataderos

En esta nueva ola de dengue que afecta a la ciudad de Buenos Aires el epicentro es el barrio de Mataderos con 42% de los casos en la Ciudad, y un pronóstico de crecimiento aun mayor. Desde el Ministerio de salud de la ciudad se decidió que no habrá testeos: los vecinos que presenten síntomas serán considerados positivos. Los otros de barrios integrantes de la Comuna 9 Liniers y Parque Avellaneda también cuentan con numerosos casos positivos.

(...)

Tomás Orduna, ex jefe del servicio de Patologías Regionales y Medicina Tropical del Muñiz, uno de los hospitales de referencia nacional en Infectología, recordó que “al paciente febril hay que hacerle una evaluación clínica y un hemograma, con control cada 48 horas. Una cosa es no hacer el diagnóstico específico”, es decir, no buscar la serología de un contagio en particular, y otra distinta, no evaluarlo, “algo que corresponde hacer”.

Sin embargo, Orduna enfatizó que, en la atención ambulatoria, además del hemograma y el chequeo clínico, correspondería “mandar al paciente a su casa con analgésicos y con el conocimiento verbal y escrito de todos los signos de alarma”. Esto es, dolor abdominal intenso, vómitos constantes, trastornos de los sentidos (por irritabilidad o somnolencia), hemorragia en las mucosas, tendencia a la hipotensión o “aparición de moretones, en cuyo caso la consulta tiene que ser inmediata”, apuntó Oduna.

El médico también puso énfasis en el seguimiento luego de ese primer contacto con la guardia, aun cuando parezca un cuadro leve: “Repetir el hemograma en 24 o 48 horas para ver el nivel de plaquetas, glóbulos blancos y rojos es recomendable, al menos hasta superar el período crítico de la enfermedad. Habría que hacer un promedio de tres hemogramas y, por eso, en muchos centros de salud hay una doble atención de pacientes de dengue: los de ‘primera vez’ y los de los controles”.

Para González Lebrero, “todo el año, pero en especial desde la primavera”, se trabajó en el descacharreo de los barrios más “sensibles”. Fumigar no es una medida eficaz porque mata los mosquitos pero no los huevos.

El descacharreo y uso de repelente es la única medida concreta de prevención para adoptar. 

Entre los más de 400 casos por semana que se detectan en la ciudad de Buenos Aires predominan los serotipos 1 y 2. Tres de cada cuatro pacientes son asintomáticos, pero un segundo contagio con un serotipo diferente al primero podría revertir complicaciones grandes en la salud. Orduna opina que hay que prevenir, pero “sin generar pánico”.

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